Asistimos desde hace semanas con honda tristeza a una sucesión de grandes incendios que dejan a su paso un desolador panorama de paisajes y pueblos devastados. Confiamos en que, gracias al esfuerzo combinado de vecinos y vecinas, bomberos, Protección Civil, fuerzas de seguridad y Administraciones, en los próximos días la voracidad de estos incendios pase a ser el recuerdo de esta pesadilla recurrente que pueda dar lugar a la reconstrucción de un paisaje que la naturaleza y las personas que vivieron y viven en las comarcas afectadas modelaron durante siglos y últimamente está desgraciadamente abandonado.
Recuperar las zonas afectadas va a ser una tarea titánica que va a requerir del trabajo de mucha gente, tanto en los montes y los bosques, como en las poblaciones que han visto la llegada de las llamas. Será preciso abrir caminos, replantar bosques, abrir cortafuegos, retirar plantas quemadas y, en ese contexto de recuperación del patrimonio vegetal y sentimental de todos, no puede quedar atrás otra parte de nuestro patrimonio, el etnográfico y el arqueológico, que hasta ahora estaba también protegido por el manto vegetal que ahora se ha visto devorado por los incendios.
En la Plataforma Estatal de Profesionales de la Arqueología esperamos que, como consecuencia de este desastre, se apliquen por fin estrategias de prevención realmente eficaces y, además, que en esas labores de regeneración se tenga en cuenta el patrimonio arqueológico y el etnográfico que se haya podido ver afectado por esta devastadora ola de este tristemente inolvidable mes de agosto del que tantas lecciones tenemos que sacar, y que será así no solo en aquellos lugares que ya cuentan con alguna figura de protección o que son incluso mundialmente conocidos (el ejemplo más elocuente sería el de la zona arqueológica de Las Médulas, en León), o donde ya existiesen yacimientos inventariados que hayan sufrido bajo los incendios, sino también en aquellas zonas en las que hayan podido aflorar elementos del patrimonio arqueológico y del etnográfico hasta ahora desconocidos: recuperar y proteger el patrimonio de la ciudadanía es algo que, quienes nos dedicamos al patrimonio en sus diversas formas, le debemos a la sociedad de la que formamos parte, y eso se pone de manifiesto especialmente en momentos como éste, en los que hemos sufrido un fuerte golpe emocional y material del que solo se podrá salir con empatía hacia quienes se han visto afectados y la colaboración de todas las partes.

